Soft mode
Nos han vendido la moto de que hay que estar siempre a tope: trabajando, aprendiendo, mejorando, siendo “la mejor versión de uno mismo”… Mira, mi mejor versión a veces es yo durmiendo la siesta con la boca abierta. Y aun así me siento mal, como si estuviera escapándome del cole para irme a por un bocata. Pero oye, en este mundo que va en “modo Wi-Fi”, parar un poco es casi como ser punk. Es decirle al universo: “mira, hoy no me actualizo, que tengo poca RAM”. Porque de verdad, ahora la vida es puro ping ping ping . Te despiertas y antes de abrir un ojo ya tienes un aviso. Abres el otro ojo y ¡zas!, otro aviso. Te sientas y ¡pum!: “actualización disponible”. Y tú pensando: para actualización la mía, que yo también necesito reiniciarme, pero nadie me pregunta si quiero o no. La vida moderna es básicamente eso: una lluvia de pings intentando convencerte de que todo es importantísimo. Pero vamos a ver, ¿qué es urgente en realidad? Si no contesto un WhatsApp en cinco minutos no va a expl...









