Halloween con sabor a turrón: la fusión que nadie pidió
Todavía no hemos terminado de decidir de qué nos vamos a disfrazar y ya hay una tableta de Jijona observándonos desde la estantería, con la misma intensidad con la que tu abuela te mira cuando no repites plato en Navidad. No sabes si cogerla o pedirle perdón por no estar mentalmente preparado para tanta festividad junta.
Porque claro, en el pasillo de los sustos y las calaveras, ahora conviven en perfecta (y confusa) armonía los esqueletos de plástico y las figuritas del Belén. Al lado de las bolsas de caramelos con forma de murciélago, hay una bandeja de polvorones mirando con desprecio. Es como si Tim Burton hubiera hecho las compras de temporada en El Corte Inglés.
A este paso, no me sorprendería que en verano nos vendan mazapanes junto a los flotadores. Total, si las rebajas empiezan antes y los anuncios de perfumes navideños llegan antes que el frío.
Pero bueno, hay que reconocerlo: esta mezcla tiene su encanto. Entrar al súper y ver a un esqueleto sujetando una estrella de Navidad mientras un muñeco de nieve sostiene una calabaza es, cuanto menos, una experiencia mística. Es como si los universos paralelos de diciembre y octubre hubieran colisionado en el pasillo 5 y ahora coexistieran en una especie de portal interdimensional de azúcar y purpurina.
-“¿Compro telarañas o espumillón?”
La magia de la temporada… o el caos más dulce del año.
✍️ Por Gracia Barquilla — Una no escritora que ha cambiado el té por el café y que intenta hacer reflexiones con humor en un mundo que no para de cambiar.
Sugar Free Col. ©




Comentarios
Publicar un comentario