Halloween con sabor a turrón: la fusión que nadie pidió

Hay cosas que marcan el cambio de estación: las hojas caen, el aire se enfría, los escaparates se llenan de calabazas… y, por supuesto, los supermercados sacan los turrones en pleno octubre.

Todavía no hemos terminado de decidir de qué nos vamos a disfrazar y ya hay una tableta de Jijona observándonos desde la estantería, con la misma intensidad con la que tu abuela te mira cuando no repites plato en Navidad. No sabes si cogerla o pedirle perdón por no estar mentalmente preparado para tanta festividad junta.

Porque claro, en el pasillo de los sustos y las calaveras, ahora conviven en perfecta (y confusa) armonía los esqueletos de plástico y las figuritas del Belén. Al lado de las bolsas de caramelos con forma de murciélago, hay una bandeja de polvorones mirando con desprecio. Es como si Tim Burton hubiera hecho las compras de temporada en El Corte Inglés.

El resultado: un cliente medio que entra buscando una calabaza y sale con un panettone y una vela de olor a canela. Y lo peor de todo es que, si esperas a diciembre para comprar turrón… ya no queda. Porque alguien —el mismo que compra papel higiénico cuando anuncian lluvias— decidió llevárselos todos en Halloween “por si acaso”.

A este paso, no me sorprendería que en verano nos vendan mazapanes junto a los flotadores. Total, si las rebajas empiezan antes y los anuncios de perfumes navideños llegan antes que el frío.

Pero bueno, hay que reconocerlo: esta mezcla tiene su encanto. Entrar al súper y ver a un esqueleto sujetando una estrella de Navidad mientras un muñeco de nieve sostiene una calabaza es, cuanto menos, una experiencia mística. Es como si los universos paralelos de diciembre y octubre hubieran colisionado en el pasillo 5 y ahora coexistieran en una especie de portal interdimensional de azúcar y purpurina.

Así que sí, bienvenidos a la época del año en la que los fantasmas de Halloween y los fantasmas de las Navidades pasadas hacen turno compartido.
Y tú, con tu carrito lleno de contradicciones —un paquete de galletas de calavera, una botella de cava y una vela con olor a pino— solo puedes pensar:

-“¿Compro telarañas o espumillón?”

Y mientras lo decides, escuchas cómo el altavoz anuncia: 
“¡Oferta especial en turrones! ¡Hasta el 31 de octubre!”

La magia de la temporada… o el caos más dulce del año.


️ Por Gracia Barquilla — Una no escritora que ha cambiado el té por el café y que intenta hacer reflexiones con humor en un mundo que no para de cambiar.


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